Cómo los líderes pueden crear culturas fuertes en periodos volátiles

Tiempo. Eso se requiere para desarrollar una buena cultura dentro de la empresa, y así lo afirma el estudio realizado por la consultora McKinsey. Puede sonar cliché, pero varias veces se pasa por alto y creemos que los grandes equipos se forman en la medida que trabajan juntos. Lo cierto, como se afirma en este estudio, es que se necesitan líderes comprometidos que inviertan tiempo, su tiempo, en desarrollar un ambiente y cultura excepcional que impacte en el desarrollo y meta de la organización.

 ¿Qué es la cultura organizacional?

A nuestro parecer la cultura organizacional es uno de los factores más importantes al momento de atraer talento. Si un posible colaborador se interesa en una empresa es porque cree o siente que “encaja” en ese lugar de trabajo.

 Para Carolyn Dewar, Senior Partner de McKinsey & Company, “la cultura comienza con lo que la gente hace y cómo lo hace. En cualquier industria, lo que hace la gente puede no diferir dramáticamente, pero las organizaciones de alto desempeño se distinguen por la forma. Este efecto acumulativo de lo que se hace y cómo se hace determina en última instancia el desempeño de una organización”.

Y en esta ecuación el rol del líder es fundamental: debe aspirar a desarrollar y mantener una cultura saludable y al mismo tiempo fuerte ya que permite que las organizaciones se adapten. “En un mundo donde la única constante es el cambio, la cultura se vuelve aún más importante, porque las organizaciones con culturas de alto rendimiento prosperan con el cambio”, señala Dewar.

La cultura en el trabajo del futuro

No se puede negar que estamos viviendo tiempos inciertos que implican un desafío mayor para las personas que lideran equipos y compañías. Lograr una alta conectividad dentro de la organización es importante para enfrentar de mejor forma este periodo. ¿Cómo hacerlo? Desde Nala te entregamos 4 recomendaciones:

 1.    Flexibilidad con tu equipo: el mundo del trabajo sigue transformándose. Los líderes deben adoptar nuevos sistemas y herramientas que permitan gestionar equipos considerando lo remoto, multicultural y multigeneracional.

2.    Conexiones humanas: demostrar cercanía a través de la empatía compartiendo experiencias, tanto buenas como malas. Cuando el líder desarrolla una conectividad positiva, los colaboradores son más proclives a conectar entre ellos.

 3.    Escucha activa: estar atentos a las necesidades de los miembros del equipo. Su bienestar físico, mental y emocional. Saber qué es lo que quieren, qué les pasa y cuál es su propósito, para así fidelizar el talento.

4.    Evaluaciones bidireccionales: entregar oportunidades de desarrollo y responsabilidad al colaborador, como también darle a conocer los puntos de mejora. Al mismo tiempo este pueda evaluar tu desempeño como líder.

 En Nala sabemos que los líderes que no sean ágiles y no se anticipen a situaciones que puedan beneficiar o amenazar la cultura de su organización, perderán colaboradores valiosos, lo que repercute directamente en el desempeño de las empresas, ya que no se sobrevive a crisis sin equipos que tengan un alto nivel de rendimiento, pero, sobre todo con un alto nivel de compromiso.

 «Juntarse es un comienzo. Seguir juntos es un progreso. Trabajar juntos es un éxito». —Henry Ford

 Fuentes

https://www.mckinsey.com/capabilities/people-and-organizational-performance/our-insights/the-organization-blog/culture-4-keys-to-why-it-matters#0

https://www.mckinsey.com/capabilities/people-and-organizational-performance/our-insights/the-organization-blog/resilient-performance-management-in-volatile-times#0

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